jueves, 12 de enero de 2012

Capítulo 38: "No es posible"


 La ciudad en la que vivía estaba dividida en 4 sectores, el cerro estaba al medio. Mi casa estaba en el sector norte, al sur estaba el lugar donde mamá trabajaba y algunas de las empresas más importantes, casas comerciales y bueno... comercio en general; los otros dos sectores me eran completamente desconocidos.
 Luego de correr por bastante tiempo a través de ese bosque sin final, llegué a una calle que estaba segura no haber visto antes.
-¿Dónde estoy?- murmuré mientras escrutaba todos los rincones para hallar un lugar medianamente conocido, pero nada. Ni siquiera los nombres de algunas calles me eran familiares.
 Definitivamente estaba en uno de los barrios que no conocía, el Oeste o el Este; daba igual, no tenía a nadie en ese lugar.
 Pensé en llamar a mamá desde mi celular y atenerme a las consecuencias que traería el haberme escapado de casa sin decir nada a nadie, pero recordé que... no había llevado mi teléfono.
-Oh... Mierda...- me estaba desesperando. Ya había pasado la etapa del día en que el sol me acompañaba y ahora, en solo una hora o algo más, el sol comenzaría a decender sin medidas y me quedaría a oscuras... eso no era para nada bueno.
 Pensé en buscar un teléfono público pero realmente no había nada decente a mi alrededor. Calles, bares, algunos restaurantes con letreros pintados a mano y negocios de mala muerte. Uno de los barrios desconocidos era bajo, muy bajo, lo sabía, y creo que justo había caído en ese.
-Buenas tardes señorita- me costó comprender la frase pues el interlocutor estaba con la lengua algo trabada. Era un hombre poco más alto que yo, con barba y un olor que me sorprendía no haber captado antes- ¿se ha perdido?- por como hablaba, aseguraría que estaba ebrio.
-No... nada de eso- atiné a decir para poder escaparme de él- me voy a juntar con un amigo... es más, allí viene.
 Salí corriendo del lugar con dirección a la nada, no venía nadie más de ningún lado pero eso era lo de menos, quería escapar de ahí, llegar a cualquier lugar que no fuese ese. Quería mi casa, a mi mamá, a Stefano y las 4 paredes que me rodeaban día a día... Quería a Tom.
 Seguí dando vueltas por mucho tiempo. Corrí tanto que me sorprendió el mal desempeño que he tenido siempre en deportes.
 Ya pasada una media hora me di cuenta que estaba más perdida que antes, ahora apenas veía el cerro- mi único punto de referencia- tapado por edificios abandonados, llenos de salpicaduras de pintura alguna vez existente y grafitis, sobra mencionar que ventanas ya casi ni quedaban.
-Una moneda, una moneda- murmuraba mientras escrutaba cada centímetro de suelo a mis pies. Con una moneda podría llamar... si encontraba un teléfono, pero había que partir por la moneda.
 Seguí caminando, alejándome de esos edificios que parecía querer aplastarme en cualquier momento, y llegué a una pizzería barata. El anuncio mostraba un dibujo de sus ejemplares que seguramente nunca podrían copiar, la pizza nunca se vería como la imagen.
-Hola- saludé apenas entré, sin siquiera mirar a las personas de adentro.
-Buenas tardes- me saludó una muchacha poco mayor que yo, de pelo rojizo- ¿desea algo?
-¿Tienen un teléfono público, celular... algo?- casi gemí, reprimiendo las ganas de postrarme de rodillas para que no dudara en ayudarme.
-Lamentablemente no- se alejó un poco de mí, quizás algo asustada- pero tal vez en el negocio de la otra esquina tengan. El señor de ese lugar siempre tiene de todo.
-Bueno, gracias- atiné a decir y salí casi corriendo.
 El sol comenzaba a decender cada vez más rápido y en algunos lugares estaba cerrado.
-¡Pero que...!
 Para mi mala suerte el local también estaba cerrado y al parecer hace bastante rato. Definitivamente todo lo que había hecho ese día había sido lo más estúpido del mundo.
 Me resigné a la noche, al frío de ese lugar y busqué un lugar medianamente decente para pasar la noche. No una hostal ni nada de eso, no tenía dinero, pero algo abandonado que me confortara un poco, ya no podía hacer más por un día.
 Quizás mamá ya hubiese llegado a casa y de miedo hubiese mandado a llamar a un grupo de policías para mi ayuda. Quizás aún no llegaba nadie o mamá se resignaría después en que había viajado sola a Alemania, siguiendo a Tom. Lo único que esperaba era que nadie me raptara esa noche.
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 By Tom.
 Cuando recibí el llamado de la mamá de (tu nombre), hace dos días, pensé que estaba bromeando. Realmente su idea había sido lógica pero en mi poco razonamiento- a causa de la necesidad de tenerla conmigo- no se me había ocurrido una solución tan fácil. Iría a verla.
 Ya había salido de Alemania hace horas, era la primera vez que viajaba solo a un país desconocido y más aún, era primera vez que lo había hecho por asuntos personales, no por la banda.
 Mi suegra- si que sonaba rara esa palabra- me iba a estar esperando en el aeropuerto. Según mis cálculos llegaría a (tu país)  de noche, o casi.
 Estaba ansioso, no podía negarlo... quería verla y poder volver a pensar en paz. Desde que nos habíamos separado había estado como un idiota.
-Tom, despierta- me había repetido mi gemelo un montón de veces- estamos ensayando...
-No puedo Bill, no puedo- era mi respuesta. Realmente no podía, estaba perdido en el recuerdo de sus ojos, su pelo, sus manos... su linda sonrisa... ¡Que me pasaba!
 Muchas veces me pregunté como sería sentir amor de verdad, y creo que era algo así. La necesitaba más de lo que recordaba que se necesitaba a una persona, y la quería tanto como podía querer.
 Bill y la madre de (tu nombre) había planeado este viaje. Mi hermano había hablado con ella a causa de mi falta de ánimo y concentración, y al parecer, ella le había contado que (tu nombre) estaba similar.
 Creo que era bueno reencontrarnos.
 Cada media hora le preguntaba a la azafata cuanto faltaba para aterrizar y ya se había cansado de responderme así que decidí dormir un poco, así acortaba los viajes de vez en cuando.
 Cuando desperté- más bien, me despertaron- noté que ya había anochecido por completo. Me levanté las gafas un poco para poder ver con claridad y noté que ya casi todos habías bajado, ahora, la misma azafata que yo había acosado con preguntas, me miraba con mala cara, invitándome a bajar.
-Gracias- solté en español. Era lo único que sabía decir.
 Bajé con las gafas nuevamente puestas. No conocía ese lugar pero, según (tu nombre) alguna vez mencionó, ahí si nos conocían y no podía correr el riesgo de que un periodista me viese. Además, desde la última vez que ella se fue, la prensa sabía que ella vivía ahí y la habían seguido.
 Pobre (tu nombre), había sufrido todo eso por mí. Debía compensarla. Solo tenía que volver ella a Alemania y... bueno, yo igual, aún nos quedaba esa presentación en Rusia.
 ¿Dónde se habría metido esa señora? Cuando bajé no pude ver nada más aparte de el montón de familiares arremolinados al rededor de todos, menos de mí. Estaba solo, muy solo, y para peor de males, desde que había despertado había sentido algo extraño.
-¡Tom!- sentí un grito silencioso- si, existen- desde el otro lado de la muchedumbre. Luego vi las manos de mi suegra moviéndose por el aire.
 Caminé sin pronunciar palabra, poco y nada podría decir en ese idioma, y me reuní con la mujer que me esperaba. Se veía ansiosa.
-Al fin llegas- por fin alguien hablaba en alemán- seguramente (tu nombre) se pondrá muy feliz.
-Ojalá... ¿ya vamos?
 Sonrió con malicia y me dirigió a un auto. Antes de siquiera mirar el lugar, ya íbamos serpenteando por un montón de calles bastante pequeñas en comparación a las de Hamburgo.
 Nos detuvimos frente  a una casa bastante pequeña, más bien era un departamento o un piso, no lo sé... porque no se veía como una casa normal, y bajamos. La expresión de mi acompañante era extraña.
-¿Pasa algo?- pregunté nervioso no sé por qué.
-No hay luces encendidas... quizás estén en casa de alguna vecina...
 Entramos algo apurados y mi suegra ni siquiera revisó la casa, me indicó que preguntaría en las habitaciones vecinas si habían visto a (tu nombre) o Stefano y comenzó a andar sin dedicarme ni una mirada.
 Luego de recorrer varias puertas y hablar palabras que en mi vida había escuchado, una señora algo pasada de peso y con el pelo lleno de canas, pareció tener lo que buscábamos.
-Stefano- murmuré apenas lo vi.
 Al parecer el pequeño estaba de mal ánimo porque ni siquiera me miró y soltó unas palabras en tono molesto a su madre. No le dio ni una sonrisa a la señora que con tanto afecto lo despedía desde la puerta.
-Según la señora Mirta, (tu nombre) salió hace bastantes horas y dejó a Stefano con ella. Aún no vuelve...- pude ver en su cara la misma expresión que estaba formando la mía... ¡Desesperación!
-¿Qué hora es acá?- pregunté mientras íbamos a abrigar a Stefano.
-Las 11 de la noche- soltó en un gemido lastimero y desee salir corriendo de ahí de inmediato, pero no conocía nada.
-La llamaré- afirmé mientras comenzaba a buscar mi celular.
 El corazón me latía como hace mucho no lo hacía, tenía miedo, miedo por ella y por lo que le podía pasar.
 Apenas el teléfono comenzó a marcar pegué un salto. A mis espaldas, el teléfono de (tu nombre) comenzó a sonar... tenía de tono "An deiner seite"... no, en ese momento ella no estaba a mi lado... ¡¿Dónde te has metido?! Esperaba que donde quiera que estuviese... pensara en esa canción y supiera que yo sí estaba a su lado, que si la acompañaba y se aferrara a mí...
-No lo llevó- solté casi sin voz... tenía un nudo en la garganta y me costaba al tragar.
-Así veo- ella se veía más calmada... ¿Cómo podía?- Veamos su celular... las llamadas, mensajes...
 Miré un poco pero al ver que todo estaba en español, me di por vencido... que ella me tradujera.
-Su última llamada fue a un tal... Lucas... poco antes de la hora en que la señora Mirta me dijo que había llevado a Stefano a su habitación.
-Llámalo.
-Eso haré...
 Se llevó el teléfono al oído, más calmada que nerviosa, y esperó hasta que alguien de el otro lado contestó.
 Mierda, mierda, mierda... ¿por qué nunca me interesé en aprender español? Ahora parecía un idiota sin comprender nada de lo que hablaban. Intentaba adivinar las palabras pero era un fracaso... solo intentaba seguir el hilo con la inflexión de la voz de la madre de (tu nombre).
 Cuando cortó se veía algo histérica, nerviosa, ahora por fin estaba preocupada totalmente.
-¿Qué pasó?- murmuré con voz temblorosa... nunca me había sentido tan vulnerable.
-Efectivamente, Lucas salió con ella...- Lucas, ese nombre estaría en mi lista negra- Dijo que (tu nombre) se lo había rogado y partieron juntos en moto hacia el cerro que hay en el centro de la ciudad- se dio un pequeño respiro para tomar aire mientras yo moría de ansiedad y nervios. La interrumpí con un "y..." para que se apresurara- Y dijo que luego se puso como loca y bajó corriendo el cerro por un lateral... pero él no sabía cual...- se calló por unos minutos mientras yo me intentaba controlar para no explotar en ese lugar y salir corriendo- esto fue hace horas...
 ¿Por qué aún no llegaba? No aceptaba que se hubiese perdido... no, ¡ella no! Quizás en que lugares podría llegar a parar. No conocía ese país pero me imaginaba los barrios bajos de Hamburgo y otra vez comenzaba a sentir esas ganas de golpear todo y salir huyendo.
-¿Qué haremos?- mi voz sonó neutra y sin vida.
-La policía- dijo mientras comenzaba a marcar un número.
 Al rato llegaron dos vehículos, al parecer policiales, y mi suegra les dio indicaciones- según me explicó previamente- de que me llevaran a mi en un vehículo y fuéramos a un sector, y ella en el otro, al otro sector. Yo iría para identificarla en caso de que estuviese en algún lugar.
 Comenzamos a recorrer un montón de calles iluminadas, llenas de vida. Al parecer estaban en plena primavera y aún se podían ver personas caminando por las calles, vislumbrando el paisaje, compartiendo juntas... ¡Yo quería ver todo eso con ella!
 Los policías no me dirigían la palabra pues les habían informado que yo no hablaba español.
 Recibieron un mensaje por la radio del vehículo y cambiaron bruscamente de dirección. Comenzamos a recorrer nuevas calles, vacías... sin vida o con escorias recorriendo las calles.
 Temí que la hubiesen visto por esos lugares, tan vacíos, tan peligrosos... pero no podía preguntar nada... Todo eso me superaba.
 Busqué un traductor en mi celular y en el proceso, vi la foto de (tu nombre) de fondo de pantalla, de nuevo, y quise romper a llorar de desesperación... ¡Era de noche, rayos, y ella estaba perdida en algún lugar de esos feos barrios!
 Teclee lo más rápido que pude una pregunta y esperé que tradujera, luego intenté pronunciarlo en voz alta.
-¿Soben elgo di ela?- solté rogando que comprendieran.
 Ambos policías me miraron con cara de no comprender y les tendí el celular para que el copiloto leyera. Luego borró lo que escribí y respondió.
 "Hace horas la vieron por estos barrios... hay que darse prisa, es el peor lugar al que podía caer".
 Una vez más... ¡mierda!
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 Eh.... no sé que poner .-.
 Ojalá les guste dajsoadj c:
Gracias por seguir leyendo :D
Las quiero!

6 comentarios:

  1. O.o xq lo dedejas ahy¬¬
    subeeeeee awww que desesperacion.. justo la mama tenia la sorpresaa... esta genial
    subee prontoooo :) bye

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  2. No me había dado cuenta de que ya habías regresado!!!!!!!!!!! Q bueno a estés de vuelta! Espero te la hayas pasado bien estas ultimas fechas!!... Ya extrañaba leer tu fic! QUE sabes a me encanta y nunk me decepciona! Siempre esta increíble! Y claro... Interesante!!! Así como lo has dejado esta vez!! Jaja ojalá subas pronto ya quiero saber que pasa!!!!!!!! :)
    Saludos.

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  3. muy buena ojala nunca acabe sigue subiendo es muy buena

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  4. es la mejor fic que e leido en toda mi vida fics haci vale la pena leer

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  5. oye muy buena siguela me encanto me gusta el suspenso sube pronto muy pronto rapido ja ja chaito

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  6. oh fiusha,oh fiusha... ¿donde estoy ? ¿donte estoy?
    que Tom me encuwentre ya <3

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