jueves, 5 de enero de 2012

Capítulo 37: "Melodía de un adiós".


-No quiero vino, Tom, soy menor de edad por si no lo recuerdas- dije entre risas mientras él se servía a si mismo una copa y me ofrecía a mí.
-Es que a veces lo olvido, no pareces menor de edad luego de todo lo vivido- sonrió- porque físicamente si lo pareces- y comenzó a burlarse en mi cara.
 Estábamos sentados, ambos, sobre el césped de aquella casa enorme de campo. Ya estaba casi de noche, solo se podía apreciar una cada vez menos visible, franja dorada en el horizonte, hacia el otro extremo del cielo ya habían un par de estrellas.
-¿A qué viene tanto romanticismo?- pregunté bebiendo un largo trago de jugo de mi vaso- pareciera que me quieres pedir matrimonio.
-Aún no se puede- se veía algo ¿desilusionado?- Y no viene a nada en especial, bueno si. Mañana te vas... ¿No te parece algo especial para pasar un momento romántico?
-Bueno, si lo pones de ese modo- dije acercándome y pasando la lengua por el contorno de sus labios, donde una gota de vino había dejado su rastro- supongo que está bien.
-Te extrañaré.
-Créeme que yo igual, pero no nos daremos cuenta cuando ya estemos juntos de nuevo, al fin y al cabo, solo quedan un par de semanas, 3 a lo más... podremos soportarlo.
 ¿Podremos? Realmente no estoy tan segura pero había que intentarlo.
-La vida es cruel  con nosotros, ¿sabías?- murmuró luego de un rato en silencio.
-¿Por qué?
-Porque siempre nos separa, no somos como Gustav y Carmen, o Georg con Caty. Siempre que estamos en algo bien, otra cosa lo arruina...
-Pero después de todo seguimos juntos- sonreí para tapar la melancolía que en ese momento sentía.
-Si, eso es lo que me gusta, que siempre terminamos juntos- sonrió con ternura y luego miró al cielo- A veces creo que me vuelvo un blando contigo... nunca antes había hecho esto con nadie, y molestaba a Bill por sus cursiladas... ¡Es tú culpa!- volvió a dirigir su mirada hacia mi, con malicia- pero no debo negar que me agrada.
 Una música un tanto familiar, pero que estaba segura que nunca había oído, comenzó a sonar en algún lugar del mundo. No estaba con nosotros, no estaba en ese momento, nunca estuvo.
 Abrí los ojos con cuidado, pude sentir como una lagrima comenzó a descender por mi mejilla. Ya habían pasado dos semanas desde que volví a (tu país) y me sentía completamente sola.
 Llenaba mis días con los recuerdos de esos días en Alemania. Podía sentir con claridad cada uno de sus besos marcados en mis labios, si cerraba los ojos podía hasta casi sentir sus manos recorriendo mi rostro, mi cuerpo... ¿dónde estás Tom?
 La despedida había sido rápida, no tanto por el deseo de no sufrir, realmente los periodistas adivinaron mi paradero y nos encerraron en el aeropuerto, al final tuve que subir escondida, apenas me pude despedir de Tom.
 Ahora todos conocían la casa que habitaba en mi país, no me quedaba ningún secreto, no me quedaba nada, ni siquiera Tom, él estaba al otro lado del mundo y lo peor de todo era que a la vuelta, en una semana más, no lo podría ver, tenían unas presentaciones en Rusia. Realmente el mundo no estaba a mi favor.
 Mamá al parecer no notaba mi dolor, Stefano ya no iba al jardín porque todos sabían que era mi hermano Ahora pasaba los días completos con él a mi lado, él aburrido y yo desesperada, atrapada y más sola que nunca.
 Mi corazón se había vuelto de porcelana, en cualquier momento, con un leve golpe, se rompería. No tenía con quién desahogarme y eso me tenía peor que nada
-¿Qué pasa, hermanita?- preguntaba muy seguido mi hermano, cada vez que me veía llorar, mas el no se imaginaba que era lo que me tenía así, ni yo tendría palabras para explicarlo. Como explicarle a mi hermano que soy una persona egoísta, que está odiando a todos los seres felices por solo tener la oportunidad de serlo, que había llegado a odiarlo a él por tenerme acá, que odiaba todo cuanto conocía porque seguramente nadie estaba sufriendo tanto. ¡Que pena haberme convertido en esto!
 Quería salir, quería desahogarme... estar en una parte muy alta, experimentar aquello que llegué a sentir aquella vez cuando me subí al borde de la azotea en el hotel de Hamburgo, cuando Bill me "rescató", realmente nunca pensé en saltar pero...
 Quería libertad pero tenía miedo de esos periodistas que se arremolinaban al rededor de mi casa, habían fotografiado tantas veces a mi mamá que ahora se arreglaba especialmente para eso, para las fotos, decía a menudo, debo verme presentable por lo menos... que imaginarán de ti, y salía casi sonriente para las cámaras, de no ser porque veía mi rostro de desolación cuando se despedía de mí, yo creo que saldría con una sonrisa de quinceañera.
 Necesitaba salir, estaba muriéndome ahí dentro. Las partículas desprendidas por mi cuerpo me estaban carcomiendo mientras dormía, estaba segura, yo...
-¿Lucas?- pregunté en cuanto contestaron el teléfono- sé que seguramente ni siquiera me recuerdas pero soy la niña que conociste a principio de año, hija de un empleado de tu padre que se fue a Alemania...
 Crucé los dedos mientras oía la meditación del chico, era mi única opción.
-Ah... claro, te vi luego en el centro comercial. Si, recuerdo...- vaciló- ¿ya has vuelto de Alemania? ? Creí que tu padre seguía allá...
-Mi padre sigue allá, pero mamá, mi hermano y yo hemos vuelto por un tiempo...
-¿Pelearon tus padres?- me interrumpió de repente.
-No, nada de eso... Lucas, necesito pedirte un favor enorme.
-¿Un favor?- sonó extrañado, cualquiera lo haría en su lugar- Dime haber si soy de ayuda.
-¿Me acompañas al cerro?
 Casi imaginé la expresión de "WTF?" que seguramente puso cuando oyó mi petición.
-¿Al cerro, para qué?
-Si me acompañas te cuento, por favor, ahora...- casi supliqué, estaba segura que si no aceptaba me pondría a llorar.
-Claro, en 20 minutos estoy en tu casa... esto... ¿dónde vives?
 Le dicté la dirección, por suerte él estaba cerca, y colgué ansiosa.
-Stefano, ¿vamos donde la señora Mirta?
-¡No!- reclamó de inmediato- Ella es fea...
-¡Stefano! Será solo un rato, mamá llegará pronto... La señora Mirta tiene dulces, ¿lo olvidas?
-¡Vamos!
 Era tan fácil de convencer que casi me dio pena, casi, de no ser porque necesitaba salir, necesitaba...
 Lo dejé ahí, prometiendo que volvería en menos de una hora. Él no me creyó demasiado pero la señora no puso objeción, eso era bueno. Ya luego vería como le explicaría a mamá todo.
 Corrí a casa y me arreglé lo mejor que pude en 5 minutos, nada exagerado, solo me vestí de forma normal, no como la zombie que había sido esas dos semanas. Por suerte ese día no habían periodistas, si no me equivoco había un evento en algún lugar de la ciudad, todos habían ido allá.
-¿(tu nombre)?- Una voz casi olvidada me habló desde el otro lado de la calle cuando salí de casa.
-¿Lucas?- El chico que estaba junto a la moto era bastante diferente al que recordaba, se había dejado crecer el cabello y algo de barba, pero no se veía mal.
-¿Estás lista?- me lanzó un casco que alcancé a tomar justo antes de que se estrellara en el piso y se acercó a saludarme con un beso en la mejilla.
-Lista- me encajé el casco y le sonreí como pude- gracias por venir.
 Subimos a la moto y antes de asimilar todo lo que estaba haciendo, ya íbamos a 80 kilómetros por hora a través de las calles de (tu país). La adrenalina me subió a mil, pocas veces había montado una moto y nunca con alguien tan desconocido como Lucas, pero eso era lo de menos.
-¿Me dirás a que viene todo esto?- Gritó por sobre el ruido de la moto mientras avanzábamos rumbo al cerro que tanto anhelaba.
-Necesitaba salir, estaba ahogada en casa hace dos semanas y no tengo amigos, los perdí por olvidadiza- resumí muy superficialmente todo.
-Oh, supongo que está bien- fue lo único que dijo y aceleró un poco más, el cerro se acercaba a nosotros.
-¡Esto es genial!- grité llena de adrenalina, no pude evitarlo.
-¿Habías montado antes en una moto?- oí apenas que preguntó.
-Si, pero no así... había sido lento y recorriendo solo un par de calles.
-Pues te habías perdido la mitad de tu vida.
 El aire que se colaba por entre el casco me hizo despertar un poco del delirio en el que estaba sumergida. No ganaría demasiado, pero sin embargo, no encontraba un sustento para salir adelante, no con el panorama que la vida me entregaba en ese momento.
-Te necesito- susurré al viento, deseando que aquellas palabras tapadas por el ruido de la moto llegaran a Tom.
 Cuando llegamos a la cima recién noté la hora. Habíamos salido hace menos de 30 minutos pero el sol ya iba descendiendo. Aún quedaban varias horas de sol pero éste ya no estaba en su punto máximo, ahora descansaba tranquilamente sobre nuestras cabezas.
-¿Por aquí?- preguntó reduciendo la velocidad de la moto.
-Si, está bien.
 Una fila enorme de árboles, esparcidos todos por diferentes lugares como si alguien hubiese lanzado las semillas al aire y de ahí hubiesen surgido, rodeaban el lugar, dejando solo libre el espacio del camino utilizable.
 Aunque el cielo estaba completamente despejado, el aire que recorría el lugar era ligeramente frío, lo bastante para llegar a desear su calidez, aquello que en ese momento me faltaba tanto.
-¿Pretendes lanzarte? Porque si es por eso nos vamos de inmediato- Lucas interrumpió mi silencio con su relajada voz, me irritó un poco.
-No, ¿por qué lo dices?
-Por como miras el vacío, casi deseando perderte en él- se paró a mi lado y observó aquello que yo sin querer también había observado- no hay nada más ahí que pueda llamar la atención.
-Hum...- solté sin armar ninguna frase.
 Realmente no me había fijado en aquello, solo había mirado a algún lugar y luego ya no había cerro, ni paisaje, ni árboles, vacío, nada... solo estaba él, él y su hermoso rostro, él con los brazos extendidos, llamándome. Es cierto, había deseado saltar en sus brazos, pero... ¡Que digo! ¿Acaso admito que quería saltar al vacío? Realmente esa no era la intención.
 Miré el sol por unos segundos y luego bajé la mirada, todo a mi alrededor se llenó de puntitos idénticos al sol. Así era Tom, como el sol, lo veías una vez y luego ya no podías dejar de verlo por todos lados, bueno, por lo menos en mi corazón así era.
 Mierda, Tom, mierda... Tenía que controlarme, solo faltaban unos días, una semana y algo más... solo tenía que yo volver a Alemania, y él también, tenía que llegar de sus viajes... ¿no podían durar mucho, cierto? Realmente no sabía a que iban, detalladamente.
 Me estaba cansando de esto, de todo... No quería más dolor pero sabía que luego de todo esto podría volver a verlo, volver a estar en sus brazos. Sabía que volvería a Alemania, solo hacía falta sufrir un poco más. Esperaba que mi corazón lo aguantase.
-No has dicho nada- murmuró Lucas a mi espalda, despertándome de mi ensoñación de nuevo.
-No quería hablar, solo necesitaba venir acá- respondí de forma casi cortante.
 Miré hacia el vacío de nuevo y volví a ver su rostro... todo era perfecto porque estaba él aunque...
-¿Qué mierda haces?- grité soltándome bruscamente del abrazo que Lucas me acababa de dar por la espalda, tan repentino que me hizo dar un salto y casi caigo en el mismísimo vacío.
-Hace un rato dijiste que me necesitabas- ronroneó acercándose nuevamente... ¿las personas podían ronronear? ¡Que va! En las cosas que me fijaba... ¡Cuándo dije yo eso!
-Mentira... ¿cuándo lo dije?
-En la moto, hace un rato- aún se veía confiado y algo ¿excitado? No, no podía... pero si lo dije bajito...
-No, esto es un mal entendido...
-Ya, no te hagas, no me habrás llamado por nada- siguió con ese tono de casi ronroneo, acorralándome contra los árboles, yo solo huía.
-¡Ya aléjate!- grité empujándolo y comencé a correr en dirección a la nada.
 Los árboles aparecía de repente y parecían querer golpearme pero acababa esquivándolos. No sé como había podido correr tantos metros sin chocar contra nada.
 Lucas me había seguido algunos metros pero luego dejé de oír sus pasos, supuse que se había dado por vencido pero eso no aminoró mi carrera, seguí corriendo como nunca lo había hecho y... ¡Scheisse!, me había perdido...
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Noou, esto se está acabando... como que me dio nostalgia :c
Espero no aburrirlas... y bueno, si el personaje no las identifica, si desean golpearla de vez en cuando haha les digo que yo igual lo deseo, pero es parte del mundo de la literatura, dar por verdad aquello que leemos, sin importar lo que sea.
Gracias por el ánimo que me dieron con sus comentarios cunado volví <3 Saben que son muy importantes para mí.
Cuídense mucho mis Aliens, las quiero <3

3 comentarios:

  1. AWWWW QUE LE PASA A LUCAS,...??

    SIGUELAAAA SUEB PRONTOOO
    ESTA GENIAL :)

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  2. Anoquefome ¬¬ BULLYING jsjs broma...Lucas taan tonto k9 jajajajaj y ademas Tn que se pierde k9 xd
    Sabes quien soy 1313 xd

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  3. pero que chuchi tiene Lucas ¬¬
    hay que iluso....

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